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miércoles, 9 de marzo de 2011

LOS JUEVES LITERARIOS - esta semana... ELLA (Dedicado a todas las mujeres)



Por motivos de trabajo, los trasladaron de Tenerife a Las Palmas de Gran Canaria.
Los niños eran pequeños, mucho trabajo para arreglar e instalar nuevamente la casa, cambio de colegios, de médicos, un sinfín de papeles...
Decidieron buscar ayuda, para las tareas del hogar.
Pero sobretodo, para que cuidara a los niños si ella se tenía que salir a la compra y demás, ya que no contaba con nadie, a 2.500 km. de la família.
Se lo comentó a la vecina y le dijo que conocía a la persona indicada.
Así fue, una mujer rubia, menuda, fibrosa, con el pelo recogido en una coleta, se presentó a hablar con ella.
La simpatía se estableció enseguida.
Tenía Marta, que así se llamaba, 23 años y una hija de 8 años y otra de 6.
Su marido estaba sin trabajo hacía mucho tiempo, bueno si es que había trabajado alguna vez ...

Entre otras cosas, acordaron que cuando el matrimonio tuviera que salir alguna noche, ella se quedaría a cuidar a los niños, y a su regreso, el marido la llevaría en su coche hasta casa.
Todo fue normal, y todos estaban contentos con el trabajo de Marta y ella con el trato de cariño que recibía, merecidamente, en la casa

La primera noche que tuvo que salir el matrimonio, según lo establecido, Marta se quedó a cuidar a los niños, que ya estaban bañados, cenados y dormiditos.
Cuando regresaron, mientras ella subía a casa, la muchacha bajó y se subió al coche, para que Pepe la llevara a casa.
Al poco rato, Pepe regresó.
Mientras se preparaban para dormir, le preguntó:
-Que tal Marta?
-Pues vengo impresionado.
-Y eso?
-¿Sabes dónde vive?
-Sí, tengo el domicilio, pero no sé dónde es .
-Pues...vive en una cueva en un monte.
-¿Cómo? ¿En una cueva?
-Sí, cuando llegamos a donde ella me indicó que parara, le dije que me esperaría en el coche hasta que la viera entrar en casa.
-Subió por la ladera del monte, detrás de las casas y se metió en una cueva.

Durmieron mal esa noche.
Imaginaban a esas niñas, con humedades cuando lloviera, con mala ventilación, sin comodidades...
Al día siguiente, le preguntó, con cautela, para no herirle.
La historia de siempre, se repetía.
Se quedó embarazada muy jovencita, la echaron de casa, y él era un holgazán que nunca había querido trabajar, No encontraba trabajo.
Ella cargaba con el peso de toda la casa, además de no tratarla muy bien.
No tenían ninguna ayuda, más que una Trabajadora Social le había proporcionado que las niñas fueran al colegio, y comieran allí, sin coste alguno.
Tenían solicitada una vivienda, de las que iba a sortear el Cabildo Insular, para gente sin medios.
Tenían que dar una entrada, y luego una pequeña mensualidad.Pero con la mala suerte que tenía....Y así transcurrieron cerca de dos años.
Un día Marta llegó al trabajo algo deprimida, apagada...
Le había tocado una de esas casas del Cabildo en el sorteo, pero no tenía el dinero de la entrada.

A eso, se unía el hecho de que iba a quedarse sin trabajo...
Pepe y Maruja, por motivos de trabajo, nuevamente cambiaban de ciudad,
Marta se quedó muy triste y abatida.
Es como si la vida, nuevamente se volviera contra ella.

Por la noche, Pepe y Maruja, muy intranquilos con la situación de Marta, estuvieron hablando sobre ello y decidieron darle ese dinero, el que necesitaba para la entrada de la casa, sobretodo por las niñas, para que pudieran vivir en una casa con las mínimas condiciones.
Una casa digna.
Entre lágrimas, les agradeció el gesto, pidiendo al cielo que les recompensara la ayuda .
Se marcharon al nuevo destino, y quedaron con Marta , que cuando vinieran a recoger los muebles, volverían a verse y les contaría de la nueva casa, y cómo les iba.

Al cabo de casi un mes, cuando ya tuvieron vivienda en la nueva ciudad, volvieron a recoger los muebles y enseres con la Empresa de Transportes.
Mandaron aviso a Marta , por medio de una vecina, la que la había recomendado para el trabajo.
Pero no acudió.
Extrañada, llamó a la vecina para preguntarle por la chica.
-No vendrá
-Por qué?
-Pasa algo?
-Sí, sí pasa...
-Está enferma?
-No, tiene la cara llena de moretones, de una paliza que le dio su marido.
-Dios mío...qué ha pasado?
-Pues cuando llegó a casa con un dinero, que por lo visto le habíais regalado, para las casas que sorteaba el Cabildo, el marido la llamó puta y le dio una paliza.
-Dijo que nadie da dinero a cambio de nada, que estaría liada con tu marido..
-Que nadie regala nada, porque sí...
Mientras oía lo que le contaba su vecina, pensaba en Marta, pobrecita... y sus niñas...Por sus mejillas se deslizaban lágrimas de pena, lágrimas de rabia, lágrimas de dolor..
lágrimas amargas...

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18 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

En Canarias o en Orense o, Marta con su vida que no es vida a cuestas.
¿Hasta cuando?
Lunita este relato triste me deja un mal sabor de boca, me siento impotente, indignada y rabiosa.
Que Fortuna o mejor, Justicia, ayude para cambiar la suerte de tantas Martas.
Denunciarlo ya sirve un poco, no queda anónimo su dolor infinito.
Besos.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Luna.
Tristisimo pero pasan tantas cosas así.

El dichoso machismo.

Un relato muy bueno, a veces la realidad supera la ficción.

Besos, de esta otra iaia, Montserrat

Chus dijo...

Me imaginaba, cuando leía que la habíais dado el dinero, que el marido se lo iba a robar o algo parecido.

Yo también he conocido casos de ese estilo. Como que la mujer se deslomara trabajando para sacar a los hijos adelante y el marido todo el día en el sofá bebiendo y viendo cintas de vídeo. De vez en cuando a trabajar un poco para cumplir el tiempo justo de cobrar otros dos meses de paro y cuando trabajaba, raro era el mes que justo el día que cobraba, (se cobraba por sobre, no por banco), le robaban el sueldo y se presentaba en casa con los manos vacias.

Cuantas historias anónimas hay como estas. A esas mujeres anónimas es a las que hay que dedicarlas un día y a todas las que luchan porque la vida de los demás sea mejor.

Un beso Maruja. A parte de escribir fenomenal, que gran persona debes ser!!!

Manuel dijo...

Con unos detalles o con otros, que común es conocer historias como la de Marta. A pesar del desenlace final os felicito por el gesto de facilitarle ese dinero, porque sigo diciendo lo mismo, la más larga de las marchas comienza por un simple paso y ese simple paso es cuestión de cada uno de nosotros en nuestro entorno.
Un beso

Gastón D. Avale dijo...

dura historia, pero realmente atrapante...es así, esa estupidez del hombre... conozco de estas a montones... y jamás entendía por qué... te aplaudo. Me quedo pensando en esta mañana concienzuda! besos!

Susurros de Tinta dijo...

Se me hincha la vena del cuello al leer tu relato, como un ser tan despreciable puede dominar a una mujer tan valiente?, de verdad que no lo entiendo, lástima de cuchillo jamonero directo a la yugular!!!, si, lo se, me estoy pasando tres pueblos, pero es que me pone mala que tipejos asi puedan hacer de la vida de una persona un infierno, miles de besossssssss.

San dijo...

Luna una historia triste y muy dura, pero lo peor es que no es ficción, es real y cada dia podemos saber de un nuevo caso igual o parecido ¿hasta cuando?
Denunciar como dice Natália es un primer paso.
Un abrazo.

Ana Tapadas dijo...

Relato triste...mas de algum modo as mulheres ainda carregam muita angústia e dor.
Beijo

maria jose moreno dijo...

Cabrones lo ha habido siempre y los habrá, y perdón por la palabra pero no me sale otra. Dificil situación la de la violencia de genero que no le veo salida por ningun lado...
Por lo menos sigue habiendo gente buena y eso es importante, al final conseguiremos arrinconar a esos hijos de...
Que lengua, por Dios.
Perdoname Lunita
Un besazo

Any dijo...

Pensé que el marido le robaría el dinero, pero fué peor todavía. Cuantas historias parecidas a esta hay por todos lados. Es que la pobreza y la estupidez humana son universales.
un beso

Matices dijo...

El pan nuestro de cada día, hasta cuando ese concepto de la propiedad que todo lo oscurece. Con lo bonito que es conocer a las personas y darles su valor, más si la amas.

Complicado y doloroso tema el de la violencia de género, hay que estar con ellas, que sepan que no están solas.

Besos

Pepe dijo...

¡¡¡Mala bestia!!! se me ocurren otros calificativos, pero son aplicables a humanos y me niego a darle esa categoría. En mi condición de hombre, siento vergüenza y la sensación de que se pueden llegar a hacer inferencias sobre el colectivo masculino y no sería justo que por estos desalmados se nos pueda catalogar a los demás.
Un abrazo.

MARISOL dijo...

Querida Luna, siempre atrapas retazos de vida real en tus relatos. Cuántas mujeres son tratadas como propiedad del marido, debiéndoles ¿respeto? ¿obdiencia?. Que una persona considere de su propiedad a otra es esclavitud. Todos negaríamos que en el siglo XXI haya esclavos y sin embargo... algún dia se entenderá que la mujer y el hombre son distintos pero EQUIVALENTES.
Muchos besos, Luna, mi madrina juevera.

teresa dijo...

Querida Luna, triste historia pero que por desgracia exiten muchas. Ese machismo que algunos hombres tiene es dificil terminar. Que pena de mujer y de hijas. Besos.

Mar dijo...

¡Qué triste Luna! LLeno de dolor y, menos mal, de humanidad también.

Muchas mujeres trabajan como mulas de sol a sol y, luego, encima, son tratadas peor que una bestia.

Un abrazo de comprensión, solidario a ti y a todas.

Ceci dijo...

Que triste Luna!
Y sin embargo, cuantas Martas hay alla afuera!
Te dejo un beso

Atalanta dijo...

Que crudeza Luna, que triste realismo hay en tu relato.

Recuerdo una frase de uno de los muchos libros de Isabel Allende, decía mas o menos..."Es mejor ser hombre que mujer, porque hasta el hombre más miserable tiene una mujer a la que pegar".

Besos solidarios.

Juan Carlos dijo...

La vulnerabilidad y el servilismo a que se ha llevado a la mujer. Lamenable.
Triste relato pero lamentablemente creible. Un beso.