
Como Claudia tuvo que quedarse en la Casa Cuna a cuidar de su niñita durante seis meses, mientras la amamantaba, sus amigas le hablaron de una chica muy trabajadora, limpia y, sobretodo cariñosa con los niños, para ayudarla en las tareas del hogar.
Pero sobretodo, para que los cuidara si ella se tenía que salir a la compra y demás, ya que no contaba con nadie que la pudiera ayudar a 2.500 km. de la familia.
Así fue, una mujer rubia, menuda, fibrosa, con el pelo recogido en una coleta, se presentó a hablar con ella.La simpatía se estableció enseguida.
Tenía Marta, que así se llamaba, 23 años y una hija de 8 años y otra de 6.
Su marido estaba sin trabajo hacía mucho tiempo, y ella necesitaba mucho el trabajo.
Entre otras cosas, acordaron que cuando el matrimonio tuviera que salir alguna noche, ella se quedaría a cuidar a los niños, y a su regreso, el marido la llevaría en su coche hasta casa.
Todo fue normal, y todos estaban contentos con el trabajo de Marta y ella con el trato de cariño que recibía, merecidamente, en la casa
.La primera noche que tuvo que salir el matrimonio, según lo establecido, Marta se quedó a cuidar a los niños, que ya estaban bañados, cenados y dormiditos.Cuando regresaron, mientras ella subía a casa, la muchacha bajó al coche, para que su marido la llevara a casa.
Al poco rato regresó.
Mientras se preparaban para dormir, le preguntó al marido:
-Que tal Marta?
-Pues vengo impresionado.
-Y Eso?
_Sabes dónde vive?
-Sí, tengo el domicilio, pero no sé donde es .
-Pues...vive en una cueva en un monte.
-Cómo? En una cueva?
-Si, cuando llegamos a donde ella me indicó que parara, le dije que me esperaría en el coche hasta que la viera entrar en casa..
-Subió por la ladera del monte, detrás de las casas y se metió en una cueva.
Durmieron mal esa noche. Imaginaban a esas niñas, con humedades cuando lloviera, con mala ventilación, sin comodidades...
Al día siguiente, le preguntó, con cautela, para no herirle.La historia se repetía.Se quedó embarazada muy jovencita, la echaron de casa, y él era un holgazán que nunca había querido trabajar, No encontraba trabajo.
Ella cargaba con el peso de toda la casa, además de no tratarla muy bien.No tenían ninguna ayuda, más que una Trabajadora Social le había proporcionado que las niñas fueran al colegio, y comían allí, sin coste alguno.
Tenían solicitada unas viviendas, que iba a sortear el Cabildo Insular, para gente sin medios.Tenían que dar una entrada, y luego una pequeña mensualidad.Pero con la mala suerte que tenia....Y así transcurrieron cerca de siete meses.Un día Marta llegó al trabajo algo deprimida, apagada...
Le había tocado una de esas casas del Cabildo en el sorteo, pero no tenía el dinero de la entrada.
Y eso que desconocía la noticia de que se quedaba sin trabajo, pues les habían comunicado de la Empresa en donde trabajaba el marido, que les trasladaba a vivir a otra ciudad.
Marta se quedó muy triste y abatida.
Por la noche, estuvieron hablando ella y su marido y decidieron darle ese dinero, sobretodo por las niñas, que pudieran vivir en una casa con las mínimas condiciones.
Una casa digna.
Entre lágrimas, les agradeció el gesto, pidiendo al cielo que les recompensara la ayuda .
Se marcharon al nuevo destino, y quedaron con Marta , que cuando vinieran a recoger los muebles, volverían a verse y les contaría de la nueva casa, y cómo les iba.
Al cabo de casi un mes, cuando ya tuvieron vivienda en la nueva ciudad, volvieron a recoger los muebles y enseres con la Empresa de Transportes.
Mandaron aviso a Marta , por medio de una vecina, la que la había recomendado para el trabajo.
Pero no acudió.
Extrañada, llamó a la vecina para preguntarle por la chica.
.-No vendrá
.-Por qué?
Pasa algo?
-Si, si pasa...
-Está enferma?
-No, tiene la cara llena de moretones, de una paliza que le dio su marido.
-Dios mio...qué ha pasado?
-Pues cuando llegó a casa con un dinero, que por lo visto le habíais regalado, para las casas que sorteaba el Cabildo, el marido la llamó puta y le dio una paliza.
-Dijo que nadie da dinero a cambio de nada, que estaría liada con tu marido..
-Que nadie regala nada, porque sí...
Mientras oía lo que le contaba su vecina, pensaba en Marta, pobrecita... y sus niñas...Por sus mejillas se deslizaban lágrimas de pena, lágrimas de rabia, lágrimas de dolor..
lágrimas amargas...