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Nunca le gustó visitar ese lugar.
Quizás estuviera motivado por historias que oyó de pequeña, que no debió oir, agrandadas por la fantasía sin limites de los pocos años.
Cuando era pequeña, en casa, acostumbraba su iaia Encarna, contar cosas de un tio de ella, de Albacete, que tenía poderes sobrenaturales.
Curaba por imposición de manos, veía cosas que todavía no habían ocurrido y escuchaba voces diciéndole lo que él pedía saber.
También tenía poder para expulsar los demonios que entraban en cuerpos de pobres criaturas, maltratándolos a su antojo.
No todos los demonios eran iguales, ni actuaban de igual forma.
Ante las preguntas sobre esas diversidades, Encarna detallaba con profusión la cantidad de manifestaciones diabólicas a las que, personalmente había asistido, acompañando al tio Pablo.
Recuerda él, que, una vez, que lo llamaron para comer en casa de unos señores ricos del pueblo, que, al sentarse en la mesa, ofrecieron vino de una botella.
Antes de aceptar, miró la botella y en ella vió la señal de la muerte. La calavera con los dos huesos cruzados.
Lógicamente no aceptó.
Y, efectivamente, no sabe cómo, algún tiempo después se supo, pretendían matarlo por no haber aceptado intrigar contra otra familia, enemiga de hace tiempo, con sus poderes sobrenaturales.

(Mariano Benlliure al torero Joselito (Sevilla))
Él solo empleaba sus poderes para hacer el bien.
LA iaia lo llamaba" El tio Pablo".
En cuanto oía mentar al Tio Pablo, se acercaba sigilosamente, hasta poder oir lo que se contaba, sin que advirtieran su presencia, ya que esas conversaciones no eran para niños....
Pero no podía remediarlo.
Era una mezcla perversa de miedo y curiosidad...
El resultado... muchas noches luego sin poder dormir, con la cabeza debajo de la manta, viendo fantasmas, en las formas que adquirian las ropas que estaban colgadas en la percha detrás de la puerta....
Pensaba eso, mientras paseaba por el cementerio.
Tenía una avenida principal, como la de cualquier ciudad, con árboles, allí donde estaba, palmeras, setos de flores y asientos para descansar o para pararse a pensar.
También había muchas esculturas.
Algunas de gente muy importante,...Benlliure, ese escultor es el que más le gustaba....
Aunque un poco recargadas, al gusto de la época, eran francamene fastuosas.
Hasta aqui se podían diferenciar las modas, de lo más rococó y barroco, hasta lo más sencillo, de lineas depuradas....
Bueno, también había mucho, a su gusto, de "arte hortera".

Mariano Benlliure al compositor Julián Gayarre (Navarra)
Desde la parte antigua, donde el tiempo había hecho mella, con sus monumentos cubiertos de verdin, algunas sepulturas rotas, y muchas en franca situación de abandono.
Tal vez hoy dia, ni se acordasen de que existian esas tumbas....Pero eran propiedad privada...
Muchos nombres conocidos, famosos, que cuando llegaba su onomástica o el aniversario , por el cual fueron dados a conocer, se llenaban de flores, y el resto del año...nada.
Hasta, la parte nueva.... igual que afuera....
Unas edificaciones de lineas retas, que poco a poco se iban comiendo el terreno colindante y haciendo más grande el cementerio.
Por eso, a los edificios así, les llamaban nichos humanos.
Bueno, estos eran solamente nichos. Como si al morir, perdieras la condición de humano...
En algunos, igual que afuera, había un papel pegado que decía "exhumación". Bueno, eso en el lenguaje de afuera queria decir algo así como que tenían fecha de desalojo, de deshaucio por falta de pago, o cumplimiento de la fecha de finalización del contrato de alquiler.
Habían pasado los años pagados para que esa.... ¿ex -persona? estuviera allí, y si no pagaban un nuevo plazo, pues simplemente se lo llevarían a una especie de comuna, donde ya no se tenía identidad.... El osario...
A ella aquello nunca le gustó... esto de los nichos, siempre pensó que era mejor la cremación.
Pero en el fondo..¿que más daba?
Seguía paseando, había pasado por la "vivienda" de algunos de sus antepasados y amigos...
Ahora ya no tenía esos temores...
Seguramente con los años había podido vencerlos...
Miraba distraídamente las lápidas de los nichos, alineados a un y otro lado del paseo.
Nombres de gente que había pasado por esta vida, con sus alegrias y sus penas...
Unas tenían fotos, otras no.
De repente, se paró:
Se acercó a la lápida, que quedaba justo a la altura de sus ojos.
Miró la foto.
Miró la inscripción:
No había duda. Era ella. Su foto, su nombre y la fecha....
La fecha era la de ese mismo dia, pero diez años atrás....
Una palmada cariñosa de su iaia Encarna en el hombro, le hizo sonreir....
¿Ves? tienes flores frescas, como todos los años...
Ella sonrió y rodeó con su brazo su cintura...
Mira, por allí viene el tio Pablo....
NOTA DEL AUTOR:
Excepto el final de la historia, todos los demás hechos , están narrados de acontecimientos reales.
El final de la historia, de momento, NO.
Quien sabe..... de aqui a "X" años.....
Luna