
Miró el reloj. Faltaban quince minutos, para la hora acordada en la cafeteria de la Rambla, con sus amigas.
Bueno, no eran exactamente, lo que ella consideraba que definía esa palabra.
Eran las esposas, de algunos compañeros de trabajo de su marido.
Estuvo tentada de marcharse y, desde la esquina siguiente, cuando ya estuvieran todas reunidas, llamarles poniendo alguna excusa, que justificara su no asistencia.
Se paró en un escaparate y se miró.
Si, iba bien arreglada. Aquel traje chaqueta-pantalón le sentaba bien, y combinaba bien con los zapatos y bolsos elegidos.
La verdad, es que considerando la edad que tenía, se veía bastante bien.
Era alta, ni gorda ni delgada, y por su forma de ser, actuar y vestir, aún era resultona.
Bueno, no es que se sintiera especialmente exsultante en aquellas reuniones de café y charla a media tarde, una vez a la semana. Las cosas en común no eran muchas, la verdad, pero no quería resultar grosera.
Estar allí charlando de cosas sin importancia, durante un par de horas, tampoco implicaba gran sacrificio.
Esa actitud indecisa, la estaba poniendo nerviosa.
Empezó a andar más despacio, barajando los posibles temas de conversación.
Habían madres y abuelas.
Seguro que se establecía una especie de competición, para ver qué niño era el más listo, inteligente, gracioso, simpático y guapo...
En esas competiciones, una habla y las otras NO escuchan. Miran sonriendo bobamente, esperando su turno de réplica, para aportar toda serie de datos y excelencias de su vástago o nieto....
Otra posibilidad, los Maridos.
Dos opciones
DEFECTOS: El menos colaborador en casa, el más desastrado, el más despistado, el más maniático, el más impaciente, el más intolerante...
Posturas: Atentas todas (tiene mucho morbo, porque todos se conocen y son compañeros de trabajo) ligera sonrisa, ceja derecha levantada, esperando turno y con el pensamiento de : "Ahora varéis cuando yo cuente lo que es un tío desastre...."
VIRTUDES: Marido maravilloso, ordenado, atento, coopera en casa, manda flores, se acuerda de los aniversarios...
Posturas: Menos intervenciones, más silencios, sonrisas burlonas y miradas incrédulas...
Otra posibilidad y TEMA ESTRELLA: DIETAS
Aquí la respuesta es muy variopinta.
Desde la que dice que no hace nada, que ella puede comer todo lo que le apetezca que no engorda, que nunca ha hecho dieta , y deja entrever que esa maravilla de la naturaleza que están viendo es pura genética...
Posturas: Rostros serios, mirada fulminante y pensamientos de desprecio e incredulidad.
Hasta, la gordita, que todo lo cuenta y que reconoce públicamente el gran placer que le proporciona comer, y su incapacidad para hacer una dieta y menos, hacer ejercicio...
Posturas: Sonrisas irónicas, asentimientos con la cabeza ante sus generosas curvas, y consiguientes signos de exclusión del grupo, en la conversación, por su actitud tan débil y lastimosa...
Otra posibilidad. Considerando que los maridos son compañeros de trabajo, y entre ellos hay un escalafón de mandos, la conversación puede centrarse en la actitud de trabajo, entrega total, sacrificio y demás dones que posee cada uno.
Posturas: Semblantes de incredulidad, sonrisas displicentes , y pensamientos tipo;
Si yo contara lo que sé.....
Y por último, pasando por alto, temas como el servicio doméstico, la vida social, los suegros y cuñadas, las habilidades culinarias y artísticas de cada una, etc.,
Queda un tema
EL SEXO.
Bueno, aquí tengo que reconocer, que en este tema, las mujeres suelen ser más honestas y realistas. No compiten, y si lo hacen es como chanza...
Incluso se ayudan con consejos de sus épocas de inapetencia, por trastornos hormonales, por edad, por problemas.
Que tampoco son tantas, como como comentan los bulos y fantasías masculinas, de machos insaciables y siempre dispuestos a dejar el pabellón bien alto.Las mujeres no sienten esa necesidad, por lo general.
Miró el reloj.Eran las cinco en punto de la tarde.
Respiró hondo, y haciendo un símil taurino, con una amplia sonrisa, cuerpo erguido, hombros rectos, se dijo:
Venga niña, ¡Al toro!
Abrió la puerta doble de la cafetería y, con paso seguro, se dirigió a la mesa en donde estaban las otras mujeres.
































