Desde la muerte del primer ministro de la última etapa de la dictadura de Franco, Carrero Blanco, en 1973, las cosas en España se complicaban...
El hecho de que muchas personas hubieran vivido la guerra civil de cerca, en sus carnes, hacía que la sombra alargada de la guerra civil planeara siniestra, nuevamente sobre España.
Muchos no se atrevían a mover ficha, por si estos desórdenes acabaran en una batalla como en el 36.
Pero era imposible detener el reloj de arena del tiempo, lento, pero inexorable.
Andrés y Ana, habían decidido casarse, y no por esos acontecimientos, cambiarían sus planes.
Además, todo eso les llegaba lejos... Ellos con ir a trabajar, entregar el sueldo en casa, hacer horas extraordinarias para ahorrar... esa era su vida.
En sus casas no se hablaba de política abiertamente, seguramente reminiscencias de los miedos de la contienda fraticida.
Ni de la guerra tampoco.
Siempre que les preguntaban a sus mayores, obtenían la misma contestación.
-En la guerra pierden todos, El que tiene la suerte de que no morir, ni nadie de su casa, tiene que sufrir hambre, penuria y mucha desolación, así que mejor olvidar...
Pero ahora, con estos acontecimientos, parece que se removían los recuerdos y miedos, enterrados a cal y canto por las faltas de libertades.
Pero eso parece que solo les interesa a los estudiantes y ambientes más cultos...más progrtesistas, los trabajadores, con tener trabajo y orden, parece que se contentan.
Así que deciden casarse, en el otoño de 1975.
Y si pueden, si sobra un poco de dinerito... hacer viaje de novios.
¡A Paris!!!!!
Pero no a ese Paris, de la Francia al que van los vendimiadores españoles a sacarse un sobresueldo, a veces un único sueldo, viviendo en barracones, hacinados, trabajando toda la familia, desde que sale el sol hasta que se pone, por un miserable, pero necesario sueldo...
Sino al Paris donde hospedarse en una pensión aseada y limpia y poder pasear en metro y ver todas las maravillas que cuentan de ésa ciudad.
La Torre Eiffel, pasear por el Sena en barco al amparo de la luna y las estrellas, visitar Notre Dame, ver el Arco de Triunfo, los muchos museos, y sobretodo probar una tabla de quesos, que por lo visto era ahora muy fino...y si quedaba algo, probar esa bebida, champagne, que salía en todas las novelas y películas...
Pero conforme se acercaba la boda, los acontecimientos en España se complicaban.
Franco estaba irremediablemente enfermo, aunque era algo que se decía entre dientes...
Y pasaban cosas que nadie hubiera imaginado.
En julio, detienen a diez militares de la Unión Militar Democrática...
Militares presos...eso puede traer graves consecuencias.
En Septiembre hay una extraordinaria tensión en toda España, ante el fusilamiento de tres militantes del FRAP y de ETA.
Fuera de España, las manifestaciones, que acaban contra las Embajadas de España, hablan de una presión exterior manifiesta contra el gobierno
En octubre, el dia 20, Francisco Franco hace su última aparición en la Plaza de Oriente.
Su deterioro es público y notorio, ya no se puede tener en pié, le tienen que ayudar.
A su lado, el futuro Rey de España, el príncipe Juan Carlos de Borbón-
Al mismo tiempo, "La Marcha Verde " organizada por el Rey Hassan II de Marruecos cruza la frontera del Sáhara español ante la tensa retirada de las compañías de legionarios.
La tensión en las plazas de Ceuta y de Melilla era máxima.
Un capítulo más de la desastrosa política de descolonización española en África.
Canarias tiembla por la cercanía, pero tiene su terrorismo particular el MPAIAC poniendo bombas y sembrando el pánico.
Cubillo y el independentismo canario.
Pero eso no es óbice para que la pareja celebre su boda...
En eso todos están de acuerdo, bueno que se casen, pero ¡Ir de viaje de Novios! Eso no era para trabajadores, eso era de ricos, y más a Paris.
Bien harían en guardar el dinerito, pues las cosas no pintaban bien, estaban viviendo una crisis muy larga por cierto y no se sabía lo que podía traer el futuro...
No se lo podían creer, estaban en el aeropuerto, con los ojos como platos, sus maletas relucientes, con toda la ropa que les habían hecho sus madres para el "ajuar
de novios"...
Era como una competición, ni ella había llevado antes ropa interior tan bella como la que llevaba en esa maleta, ni él unos pijamas tan planchados y con las iniciales en el bolsillo superior de la camisa, como luciría en Paris...
Si alguien por error hubiera abierto cualquiera de las dos maletas, se hubiera dado cuenta inmediatamente, de que se trataba de una maleta de recién-casado.
Todo nuevo, primoroso, bien planchado y doblado, sin faltar ningún detalle.
La família se había quedado un poco preocupada.
Estos chicos, parece que no se den cuenta de las cosas que pasan...van siempre a la de ellos.
Llegan a Paris por la noche.
Dejan la maleta en el alojamiento y lo primero que hacen es tratar de ir a cenar a un barco-restaurante, que les han dicho sus amigos viaja por el Sena, acompañado por
una pequeña orquestina, tocando viejas músicas parisinas...
Suben al barco, no sin antes leerse con detenimiento los precios de la carta, pues aunque están dispuesto a no escatimar en ese sueño, el dinero es finito.
Vuelven a la habitación embriagados por el vino, la música, la luz de las infinitas estrellas que los escoltaban en el paseo, y viven una noche de amor apasionado, intenso.
Nadie en el mundo, en aquellos momentos es más feliz que ellos...es imposible...
A la mañana siguiente, desayunan un café con leche y unos bollos riquísimos, que se llaman croissants, untados de una fina mantequilla y mermelada de los más variados sabores...
Les parece que están viviendo un sueño...
Ahora, a ver la Torre Eiffel...
Y luego, a pasear por La Avenida de Los Campos Eliseos de Paris...
¡Al Arco de Triunfo!
Verdaderamente viven un sueño.
Pero, tienen que llamar a casa porque sino, se preocuparán...
Para ello, se dirigen a una calle lateral que también dá al Arco de Triunfo, y así luego al salir del locutorio telefónico, volverán a la arterial principal.
Mientras Andrés llama por teléfono, Ana está cámara en mano, inmortalizando cualquier detalle que su cámara quiera captar.
Oye hablar a Andrés con su madre.
De momento, siente un tirón en la bocamanga del abrigo, que la hace tambalear y mover la foto que iba a hacer...
-Ana, que dice mi madre que Ayer, 20 de noviembre, Franco murió....
Ella se acerca mimosa, le besa la mejilla y le dice susurrando,
-Y a nosotros...¿que más nos da? ahora ...y en Paris...
-¡Mujer!,
Pero un lago y apasionado beso de Ana, dio por terminada la conversación.
Hoy, juntos, viendo esa foto movida... recuerdan aquellos días maravillosos vividos al margen del resto del mundo.
Incluso de algo tan importante como el cambio politico tan rotundo que se produjo en aquellos momentos en España.
Ya nada fué igual.
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