

A todos, en alguna ocasión, cuando hemos dicho algo, nos hemos dado cuenta que mejor nos hubiéramos estado calladitos.
Por inexperiencia, por irreflexivos, por precipitados, por ignorancia e incluso por maldad
Muchas veces una aseveración, un comentario, puede hacer mucho daño a los demás, e incluso, cual boomerang, puede volverse contra nosotros.

Con los niños, por ejemplo, cuando preguntan algo, debemos ponderar muy bien lo que decimos
Su comportamiento es puro mimetismo de los adultos. Ellos confian en nosotros, y no podemos defraudarles.
Así, que por muy comprometida que sea la pregunta, mejor una verdad comprometida, que una mentira para no comprometernos.
Y desde luego, antes que prometerles algo, que no vamos a realizar, mejor quedarnos calladitos.

Con los jóvenes igual. Procurar hablar con ellos de todo, con total franqueza, con confianza, con absoluta honestidad.
Con los jóvenes, en la mayoría de los casos, además de las palabras, funciona el ejemplo. No podemos exigir cosas, comportamientos, implicaciones, que nosotros no lo hagamos en nuestro dia a dia. Que forme parte de nuestro comportamiento de vida habitual.
Porque sino, mejor quedarnos calladitos...

Cuando somos jóvenes, aunque nos creamos Dueños del Saber del Universo, cuando veamos comportamientos de otras personas, por cuya etapa de vida no hemos pasado, no
dogmatizar con frases lapidarias, como : Si fuera a mi, eso no me lo harían".
Es muy común, cuando ves a unos padres, con un niño pequeño, que tiene un ataque de ira, tirado en el suelo, montando un numerazo, decir: Eso, mi hijo no me lo haría.
Suelo decir siempre, que educar al niño del vecino es muy fácil...
Pero cuando es tu hijo, está atravesando una fase de su desarrollo, completamente natural, (que no será la única) y tienes que ponerte el traje de coraza de la paciencia infinita, y ayudarle a pasar esa etapa, con cariño y comedimiento, te acordarás de esa frase intransigente y dirás: Mejor si hubiera estado calladito.

Cuando vemos a algún jov@n, actuar de forma inconveniente, vandálica, prepotente, racista... no juzguemos a sus padres.
Es muy fácil decir: Eso, es porque sus padres no se ocupan de lo que hace...
No se sabe, detrás de esos comportamientos, los dramas que se pueden esconder, el sufrimiento que puede estar pasando esa família, ni desde cuándo...
Mejor estarse calladito... no sabes en qué circunstancias de vida te puedes ver.

Y si somos mayores, si peinamos canas, no juzguemos a los jóvenes porque son distintos de como fuimos. Ni por su forma de vestir, ni por sus aficiones ni por su forma de vida.
Nosotros vivimos una vida, la nuestra, en un tiempo y unas circunstancias.
Conocemos el final de la historia.
Ellos no. Procuremos entender su presente. Lo que viven, aqui y ahora. Y concedámosles el beneficio de equivocarse. Que de ahí nace la sabiduría.
Ningún tiempo pasado fué mejor. Ese tiempo está muerto.
Lo mejor, es el que queda por vivir, a NOSOTROS y a ELLOS.
No dogmaticemos...estémonos calladitos...

Y siempre, siempre, que se pueda dar pábulo a falsedades, que se pueda herir, que alguien pueda sufrir, sentirse humillado, apabullado, o solo incómodo, siempre, es mejor estarse calladito...
Si nos asalta la más mínima duda, mejor callar...


































